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“A pesar del genocidio, la gente de Gaza quiere volver a sus tierras”

Recientemente he recibido muchas llamadas telefónicas de amigos de Francia o de otros lugares, que me felicitan por el alto el fuego y el regreso de la prosperidad a Gaza. Me hablan de lo que ven en las redes sociales: centros comerciales abiertos, comida para todos… Desafortunadamente, todo esto es solo una fachada. Es cierto que algunos restaurantes han reabierto. Tiendas de comestibles también. Aquí, se les llama malls [centros comerciales] si superan los 500 metros cuadrados. De hecho, hay muchas cosas en ellos, en su mayoría productos israelíes. Porque Israel ha permitido que el sector privado palestino importe masivamente. Pero no todo, ni mucho menos. Hay chocolate, Nutella y ketchup. Puedo ofrecerle chocolate a Walid. Pero no antibióticos. Ni siquiera una aspirina.

Esto es lo que buscan los israelíes: hacer creer que Gaza ahora es el paraíso. Pero es un engaño. Es como construir un rascacielos en medio de las ruinas. Solo el 1 % de los habitantes de Gaza puede comprar esos productos: los que todavía tienen dinero guardado… y los especuladores de la guerra.

Solo unos pocos escaparates iluminados en la oscuridad de los barrios hambrientos
La gran mayoría de la población sigue dependiendo de la ayuda humanitaria. Las y los habitantes de Gaza lo han perdido todo, sus seres queridos, sus casas, sus negocios, su trabajo. Los que tenían ahorros los gastaron para sobrevivir. Y los israelíes le dicen al mundo entero: «¡Mira! ¡Ya no hay bloqueo en Gaza!”

Todo lo que os muestran de Gaza son mentiras, y ya desde hace mucho tiempo. Durante el genocidio, dijeron: «¡No hay genocidio!», durante la hambruna, «¡No hay hambruna!», durante los asesinatos, «¡no hay asesinatos!», durante los desplazamientos forzados de cientos de miles de personas, «¡no hay desplazamientos forzados!”. Y hoy dicen que hay un alto el fuego y prosperidad en Gaza.

En realidad, no hay alto el fuego ni retorno de la abundancia. Solo unos pocos escaparates iluminados en medio de la oscuridad de los barrios hambrientos. Este pequeño número de tiendas de comestibles y restaurantes no refleja la vida real en Gaza. Los habitantes de Gaza siguen ahogándose en el sufrimiento de la supervivencia. Continúan viviendo en campamentos improvisados, se levantan temprano para ir a hacer cola ante las cisternas de agua. No hablo de agua potable, cada vez hay menos, sino de agua para lavar los platos, para lavarse, para ir al baño. Después, hay que ir a buscar madera, porque el gas de cocina solo entra en cantidades limitadas, y a precios que no están al alcance de todos. Mi esposa Sabah alimenta nuestro pequeño horno con leña. Pero la madera en sí es cada vez más escasa. Todavía hay palés que los comerciantes revenden después de descargar las mercancías.

Después, todavía hay que hacer cola frente a las tekiya, las cocinas comunitarias que proporcionan arroz o lentejas de forma gratuita. Este es sobre todo el papel de los niños, a los que vemos esperando con una sartén en la mano. También se les ve en las calles, convertidos en vendedores ambulantes, en medio de depósitos salvajes de residuos o en los escombros de los edificios, hurgando en busca de un poco de madera o cualquier material que pueda servir como combustible. En 2026, vivimos como en la Edad Media.

No hay apertura de la terminal
Los israelíes siguen prohibiendo la entrada de todos los materiales de construcción, e incluso de las tiendas de campaña, los colchones, las mantas y la ropa, especialmente la ropa de invierno. Todo lo que es esencial para la vida. Imposible reconstruir escuelas, universidades, centros de salud. Nuestros hijos e hijas padecen todo tipo de enfermedades graves, y cada día descubrimos nuevas epidemias.

Los israelíes declararon la apertura de la terminal de Rafah, el paso a Egipto, y la gente pensó que era el final del bloqueo, que podíamos salir y volver como queríamos. Muchos amigos me han preguntado «Entonces, ¿cuándo vas a salir? ¿Cuándo vendrás a vernos a Francia?”. Pero no hay apertura de la terminal, solo la puerta de una prisión que se abre para unas pocas personas. Según el acuerdo firmado por los israelíes, 150 personas pueden salir al día, principalmente enfermas o heridas que requieren tratamiento en el exterior, cada una de ellas acompañada por dos personas. Es decir, 50 enfermos o heridos al día. Estamos hablando de 4000 personas que necesitan atención urgente y de 20000 personas que deberían ser trasladadas a hospitales extranjeros. A este ritmo, se necesitarán años para evacuar y luego repatriar a todas estas personas.

En la otra dirección, 50 personas al día debían ser autorizadas a regresar a Gaza. Pero esto no es así en absoluto. Los israelíes han puesto en marcha procedimientos infernales para disuadir a las personas candidatas a regresar. La mayoría de las que regresaron representan a mujeres y niños que habían terminado de recibir tratamiento en Egipto. Sus testimonios dicen mucho. Las mujeres son registradas minuciosamente y sometidas a un interrogatorio exhaustivo. Solo pueden traer algunas prendas. Los teléfonos móviles y, en general, cualquier equipo electrónico están prohibidos. Se les pregunta por qué quieren volver. Cuando responden “para ver a mi familia”, se les dice: “Sus hijos deben irse, no deben quedarse aquí».

Miles de personas se han registrado en la embajada palestina en Egipto para regresar a Gaza. Este número ha sido un shock para los israelíes. A pesar del genocidio, a pesar del infierno, la gente quiere volver a su tierra, volver a Palestina. Es algo que el ocupante nunca podrá entender: nuestra pertenencia a esta tierra, a nuestra patria. Es cierto, mucha gente quiere irse, ir a estudiar al extranjero o simplemente huir del infierno. El día que las puertas estén realmente abiertas, es decir, cuando los países acepten acoger a las y los palestinos, sé muy bien que miles y miles de personas se irán. Algunas puertas ya están empezando a abrirse. Qatar ha anunciado recientemente su intención de acoger a 100 000 trabajadores palestinos. ¿Es una coincidencia que este anuncio se haga ahora, o hay coordinación con los israelíes? En cualquier caso, es nuevo. Anteriormente, Qatar acogía a enseñantes, pero esta vez quiere recibir mano de obra.

El objetivo de los israelíes sigue siendo la deportación de la población, presentada como un exilio voluntario. Siguen haciendo todo lo posible para disuadir a la población de Gaza. Todos los días, a pesar del supuesto alto el fuego, francotiradores y drones cuadricópteros matan a palestinos y palestinas. Todos los días hay bombardeos, con la complicidad del mundo entero. Hablo de Gaza porque estoy en Gaza, pero en Cisjordania, miles de personas están abandonando sus pueblos y campos de refugiados, perseguidos por los ataques israelíes. La UNRWA, la agencia de la ONU para los refugiados, es disuelta por la fuerza por Israel. Una nueva ley aprobada por el Parlamento permitirá anexar de factoCisjordania, sin declaración oficial. A partir de ahora, un israelí podrá adquirir fácilmente un terreno palestino cuyo propietario es considerado como ausente.

Israel está expulsando a la población palestina. En Gaza con el genocidio, en Cisjordania con los ataques de los colonos y un nuevo arsenal legal. Para quienes conozcan los acuerdos de Oslo, ya no hay zonas A, B o C. Toda Cisjordania está en la zona C, es decir, bajo el dominio administrativo y militar israelí. Desgraciadamente, la cuestión palestina y Palestina están siendo, como decimos aquí, comidas por las colonias, por la ocupación. Pronto estará también sobre la mesa la expulsión de toda la población palestina. La complicidad internacional ante esta aceleración de la desposesión de las y los palestinos también tendrá consecuencias para Occidente y para el mundo. Israel no se detendrá ahí.

OrientXXI

Traducción: Faustino Eguberri

Rami Abou Jamous escribe su diario para Orient XXI. Fundador de GazaPress, una oficina que proporcionaba ayuda y traducción a periodistas occidentales, tuvo que abandonar su apartamento en la ciudad de Gaza en octubre de 2023 con su esposa Sabah, sus hijos y su hijo Walid, de tres años, bajo la amenaza del ejército israelí. Se refugiaron en Rafah, luego en Deir El-Balah y más tarde en Nusseirat. Después de un nuevo viaje tras la ruptura del alto el fuego por parte de Israel el 18 de marzo de 2025, Rami regresó a casa con su familia el 9 de octubre de 2025. Publicación original tomada de Viento Sur https://vientosur.info/author/jamous/.

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