La codictadora Rosario Murillo, anunció que los trabajadores del Estado recibirán su aguinaldo el próximo 20 de noviembre, e informó que el periodo de vacaciones de fin de año se extenderá por 19 días, desde el viernes 19 de diciembre hasta el martes 6 de enero.
Murillo detalló que el pago incluirá el incremento salarial del 4 % aprobado recientemente, y destacó que el objetivo es “dinamizar la economía nacional” y “estimular las festividades decembrinas”.
Sin embargo, el anuncio ocurre en medio de un contexto económico marcado por la pérdida del poder adquisitivo, el encarecimiento de los alimentos básicos y una brecha creciente entre los salarios públicos y el costo real de la vida. El ajuste salarial del 4 % apenas compensa una fracción de la inflación acumulada en el último año.
Tradicionalmente, el gobierno adelanta el pago del aguinaldo para estimular el consumo interno antes de las fiestas navideñas, pero en la práctica esta política beneficia sobre todo al comercio controlado por empresarios afines al oficialismo y a las redes de consumo vinculadas al Estado.
El extenso periodo vacacional —del 19 de diciembre al 6 de enero— se enmarca también en una estrategia política: mantener una imagen de estabilidad y bienestar, pese a la crisis institucional, los bajos salarios y la emigración masiva que vive el país.